lunes, 18 de julio de 2011

Durkheim y el papel decisivo de la historia en la explicación de los hechos sociales

Félix Ortega en la presentación de la edición castellana del libro de Durkheim "La Evolución Pedagógica en Francia", nos expresa que: "Comprensión del presente, revisión del pasado y previsión del futuro son, en la teoría durkheimiana, dimensiones inseparables de cualquier estudio histórico", en este sentido "Es ese estudio del pasado el que va a posibilitar comprender el presente y anticipar el futuro". Finalmente sentencia: "El futuro no se improvisa; no se le puede edificar más que partiendo de los materiales que nos ha legado el pasado. El presente y el futuro, por sí mismos, desvinculados del pasado, pierden toda su significación".

En la misma edición, Maurice Halbwachs nos expresa la importancia que en la obra de Durkheim tiene el conocimiento de la historia de la educación para intentar comprender la línea trazada y las tendencias en la historia: "La educación es el medio más eficaz del que dispone una sociedad para formar sus miembros a su imagen. Ciertamente, la familia toma primero al niño todo entero, lo envuelve por todas partes y lo moldea a su manera. Pero hay que pensar en la revolución que acontece en él cuando va por primera vez a la escuela o al instituto. Cambia de manera de ser y, casi, de naturaleza. A partir de este momento, hay en él una verdadera dualidad. Cuando vuelve a su casa, sus padres perciben que les pertenece cada vez menos. Padres e hijos: la diferencia entre las generaciones se determina ahora. Sometido a la disciplina del medio escolar, el niño, el hombre joven descubre progresivamente todo un mundo social exterior a la familia, en el cual no tendrá un lugar más que a condición de someterse a él, de incorporarse a él. La misma familia se modifica poco a poco". (Halbwachs en Durkheim 1992:19)

Comprender la historia, comprender la educación en un antes, durante y en su proyección hacia un después, es fundamental especialísimamente en los maestros-docentes, porque ello nos permitirá el gran paso intelectual de iniciarnos en los grandes problemas que plantea la educación. Los docentes tienen que estar aggiornados en las cuestiones educativas del presente para formar opinión, la cual tendrá como cimiento el conocimiento del pasado.

Durkheim escribía ya en el año 1905 en su EPF: "La enseñanza secundaria atraviesa, desde hace más de medio siglo (desde 1850), una grave crisis que aún no ha llegado a su desenlace. Todo el mundo percibe que no puede permanecer como está, pero sin que todavía se vea con claridad aquello en lo que está llamada a convertirse. De ahí todas estas reformas que se suceden casi periódicamente, que se completan, se corrigen, que a veces también se contradicen unas a otras; dan cuenta, a la vez, de las dificultades y de la urgencia del problema" (Durkheim 1992:32)

¿A caso no es este el mismo diagnóstico para la educación en el Río de la Plata en 2011?, y una de las posibles respuestas aparece observando la propia historia de la educación de los pueblos. Lo que Durkheim plantea y se sigue planteando, ocurrió, ocurre y seguirá ocurriendo debido a que se aplican métodos pedagógicos enseñados por otras generaciones de contextos históricos distintos a un alumno de otra época que no coincide con la etapa histórica que nos formó, por ejemplo. En este sentido, toma vital relevancia tener en consideración que los cambios sociales ocurren más rápido y son percibidos por los sistemas educativos tiempo después de ocurridos y no antes ni durante su desenlace.

Cuando hablamos de conocer la historia para lograr comprender el presente y así poder hacer proyecciones al futuro, entran en juego las tradiciones en la formación de los docentes. ¿Y que son las tradiciones? ¿No son acaso pensamiento y acción del pasado impactando en el presente?. En este sentido María Cristina Davini nos expresa: "Entendemos por tradiciones en la formación de los docentes a configuraciones de pensamiento y de acción que, construidas históricamente, se mantienen a lo largo del tiempo, en cuanto están institucionalizadas, incorporadas a las prácticas y a la conciencia de los sujetos. (...) más allá del momento histórico que como matriz de origen las acuñó, sobreviven actualmente en la organización, en el currículum, en las prácticas y en los modos de percibir de los sujetos, orientando toda una gama de acciones". (Davini 2010:20)

Pero ¿por qué motivo nos resistimos a dar una lectura a la historia para entender el presente educativo?. Ignacio Lewkowicz nos da otra posible respuesta: "Cada campo tiene sus supersticiones. Se las suele llamar supuestos básicos, pero en definitiva son supersticiones. Nuestra superstición historiadora es la inexistencia de invariantes: la experiencia humana está sometida al devenir alterador: el devenir capaz de alterar las situaciones es capaz de transformarlo todo". (Lewkowicz 2010:105).

Dicho lo anterior, Durkheim nos enseña que la mejor de las pedagogías es la enseñanza de la historia de la educación, de esta manera podremos abrir mayores posibilidades al análisis individual e institucional: "no hay ningún tipo de enseñanza que sea inmutable, que el de ayer no puede ser el de mañana; que están en un flujo perpetuo (...) de esta manera, uno se encuentra liberado tanto del prejuicio de aversión a lo nuevo como del prejuicio contrario (a lo viejo): lo que es el principio de la sabiduría. Porque, al mismo tiempo que así nos ponemos a cubierto del respeto supersticioso que tan fácilmente inspiran las formas pedagógicas tradicionales..." (Durkheim 1992:35).

Para ir dando forma final a este pensamiento introductorio al tema, creo que el centro medular de la importancia de la historia en la explicación de los hechos sociales y muy especialmente en los hechos educativos, se encuentran en las propias palabras de Durkheim: "igual que necesitamos más de un punto para determinar la dirección de una línea, sobre todo cuando esta línea presenta alguna complejidad, ese punto matemático que es el presente no nos permite hacernos la menor idea de la trayectoria de una institución, (...) un tema escolar sólo puede comprenderse en realidad cuando se le relaciona con la serie histórica de que forma parte, con la evolución de la cual no es más que un resultado provisional. Pero la historia no sólo nos ayuda a entender la organización de la enseñanza, sino también el ideal pedagógico que esta organización tiene por objeto llevar a cabo, el fin al cual está subordinada y que es su razón de ser. (...) Para ello, en vez de mirar solo al hombre de un instante, necesitamos considerar al hombre en el conjunto de su devenir". (Durkheim 1992:36-38).

Bibliografía

Corea Cristina, Lewkowicz Ignacio (2004). Pedagogía del aburrido. Paidós. Buenos Aires [2010]

Davini María Cristina (1995). La formación docente en cuestión: política y pedagogía. Paidós. Buenos Aires [2010]

Durkheim Emile (1904-05). La evolución pedagógica en Francia. Ediciones de la Piqueta. Madrid [1992]



















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